miércoles, 29 de abril de 2015

Quizás mañana

 El cigarro humea en una esquina, a oscuras, en el rincón donde hace ya tiempo me abandonaste, roto, descompuesto y sin pilas, soy solo un maniquí que puede follar pero ya no puede amar, un vibrador con patas pero sin cerebro y la culpa no es solamente tuya, también es mía porque deje que me convirtieses en tu juguete y no me importaba porque te quería, no había nada más satisfactorio que dormirme enredado en tu cuerpo, me dormía con el ronroneo de tu respiración y volvía a estar en el saco amniótico, sin preocupaciones, en paz, para luego despertar y desayunar tus flujos que solo vertías para mí, abrirte de piernas era como ver amanecer, soleado, reconfortante, cálido y lleno de vitalidad, pero te cansaste de mi y te marchaste.... La culpa, es mía y tuya, mía por convertirme en arcilla en tus manos, tuya por ser una y mil mujeres, una sonrisa manchada de café, una pelirroja tirada en el césped, las rodillas de una castaña subiendo al autobús, una rubia distraída liando un porro, erás todas y cada una de ellas, erás la muerte al final del día, esa luna pálida que ilumina levemente el rincón donde me dejaste, entre libros viejos y botellas vacías, con el corazón desgastado y la mente en blanco, sin saber explicar que me ha sucedido porque también te llevaste mis palabras, mi inspiración, mi juventud y mis ilusiones, las consumiste en una sola calada y me lanzaste al cenicero que es la vida....¿ha pasado un día desde que te fuiste o son ya diez años? No lo se, y no me importa, ahora solo deambulo con la esperanza de reencontrar los pedazos de mi alma que os repartisteis entre todas, ayer recuperé un beso, quizás mañana encuentre un orgasmo

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